Hoy en día respirar aire fresco es más importante que nunca. Descubre los parajes naturales más importantes y bonitos de Francia situados a las orillas del agua.
Reservar un billete de tren
Reservar un billete de tren
¿Echas de menos el aire libre? Hemos seleccionado los destinos naturales más bonitos de Francia cerca del agua. Las calas de Marsella, la bahía del monte Saint-Michel o los lagos del Jura son algunos de los lugares que ofrecen un paisaje magnífico.
Los parajes naturales más bellos de Francia junto al agua:
Les calas de Marsella
Las calas que recorren más de 20 kilómetros de la costa de Marsella hacen que este sea un lugar único y emblemático. Este paisaje accidentado con valles rocosos, estrechos, profundos y tallados en los macizos de piedra caliza de Marseilleveyre y de Puget ofrece un entorno espléndido, ideal para pasear o darse un baño. Este paraje natural tan increíble está protegido desde que se inauguró el Parque nacional de Calanques en 2012.
Hoy en día, los visitantes pueden ver cada vez con más frecuencia delfines en las calas de Marsella. El delfín azul y el blanco habitan de forma natural en el Mediterráneo. Este animal es muy juguetón y curioso, y se pasa el día persiguiendo a los bancos de peces desde la superficie. Las calas más conocidas de la región son las de Cassis.
La Fuente de Voire se sitúa en una gruta en las calas de Sormiou, en torno a la cual gira la historia de la creación de Marsella. En el año 600 a.C, los griegos, procedentes de Focea en Jonia, desembarcaron en la costa mediterránea. Se enviará a un joven, Protis, a buscar al rey Nann, soberano de la población autóctona, para negociar sobre los víveres y el agua. La hija del rey, Gyptis, se enamora de Protis y le ofrece, como muestra de amor, una copa de agua de la Fuente de Voire. La pareja se acabará casando y, de su unión, nacerá una alianza pacífica entre los dos pueblos.
Las gargantas del Verdon
Las gargantas del Verdon son el resultado de millones de años de erosión de la meseta de Alta Provenza provocada por el río Verdon. Esta maravilla natural serpentea entre las comunas de Castellane y de Moustiers-Sainte-Marie, a unos cincuenta kilómetros al oeste de Manosque. Las gargantas del Verdon forman el cañón más grande de Europa: cuentan con 33 kilómetros de largo, de 6 a 1500 metros de ancho, y de 200 a 700 metros de profundidad. El interior de las escarpadas paredes de piedra caliza alberga ríos de color esmeralda, lagos... el paisaje es espectacular.
Hay muchas formas de poder disfrutar de la belleza de las gargantas del Verdon, como hacer una excursión a lo largo de la garganta, pasear en barco o en hidropedal, escalar los acantilados, bañarse en los lagos, o hacer alguna de las rutas turísticas que pasan por miradores en los que pararse a hacer una foto. ¿Sabías que? La ruta de Napoleón se trazó de acuerdo al itinerario tomado por el emperador cuando volvió de la isla de Elba en 1815 para ir a París y tomar el poder. Esta ruta entremezcla multitud de paisajes hermosos e historia.
El parque natural regional de Verdon cuenta con multitud de senderos que permiten disfrutar del paisaje a la vez que se aprende con libretos y paneles explicativos. Algunos de ellos son el sendero de Lézard, en Rougon, que recorre un magnífico cañón del Verdon; el circuito del yeso (piedra) entre Riez y St. Jurs; el camino histórico del sendero de Toine, en Salles-sur-Verdon; descubrir el pueblo fantasma de Châteauneuf-les-Moustiers, etc.
La bahía del monte Saint-Michel
En la frontera entre Normandía y Bretaña, entre Granville y Cancale, se sitúa la bahía del monte Saint-Michel, uno de los paisajes más célebres de Europa. Todo el mundo conoce el monte y la abadía, pero la inmensidad y peculiaridad de su bahía hacen de este lugar un paraje natural extraordinario. La bahía del monte Saint-Michel forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Este magnífico paisaje marítimo cuenta con las mareas más pronunciadas de Francia, la mayor extensión francesa de prados salados y pólders, viveros de moluscos, y mucho más.
La arena, las zonas de hierbas, el mar, los corderos prés-salés, las playas sin fin, el cielo, la luz, el reflejo del célebre monte, los viveros de mariscos, el paisaje salvaje... todo esto y mucho más hace que este lugar parezca salido de un cuento.
Los animales de la bahía forman parte del paisaje de ensueño. 130 especies de pájaros sobrevuelan la bahía, entre ellas gaviotas y gorriones, negrones, palomas euroasiáticas e, incluso, gansos campestres. El banco de arrecife se formó gracias a una pequeña lombriz marina llamada sabellaria alveolata. Se trata de una construcción de más de 100 hectáreas, la más extensa de Europa. Este lugar también es el hábitat de un centenar de peces, como lenguados, rayas, chopas o lubinas; además de lugar de paso de otras especies migratorias, como el salmón o la anguila, que a su vez atraen a depredadores como los delfines o las focas.
Los lagos del Jura
El Jura es un departamento de la región de Borgoña-Franco Condado que recorre el macizo del Jura en la frontera franco-suiza, al noroeste de los Alpes. Las vistas que ofrece de los lagos son de ensueño y la tranquilidad del lugar te hará sumergirte por completo en la naturaleza.
Los 70 lagos del Haut Jura son los vestigios que dejó el deshielo de los glaciares. La ruta de los lagos del Jura es un itinerario señalizado de 150 kilómetros en el que se suceden paisajes tan hermosos como el puente de la Pyle, en el lago de Vouglans; las cascadas de Hérissons, o el mirador de los cuatro lagos. El valle de Hérisson y la meseta de los siete lagos son dos de los lugares adyacentes que se mencionan en la lista de Los lugares más importantes de Francia. Se trata de un conjunto de lagos y 31 cascadas (el complejo de cascadas más grande de Francia).
Algunos de los lagos que no te puedes perder en el Jura son:
- El lago de Lamoura, a los pies del bosque de Massacre, el lago con mayor altitud de los lagos del Jura. Tiene una playa acondicionada y con socorrista en verano, se puede pescar o patinar sobre hielo cuando el lago está helado y sin nieve; así como hacer una excursión alrededor del lago en VTT, con raquetas o practicar esquí de fondo, según la estación.
- El lago de Rousses es más turístico y ofrece numerosas actividades náuticas que practicar en verano, excursiones o, incluso, patinar sobre hielo al aire libre en invierno.
- Los cuatro lagos, también conocidos como “La pequeña Escocia del Jura”, se pueden ver durante una excursión por el pico del Águila, lugar que ofrece una maravillosa panorámica de los mismos.
- El lago de Chalain es ideal para las familias en verano.
- El lago de Clairvaux es el más caluroso del Jura.
La leyenda de la ciudad sobre el agua
Según cuenta la leyenda, la ciudad de Frasnois se sumergió en el lago de Narlay una noche de Navidad a causa de la maldición de una bruja. Solo se salvó una casa situada en un alto a las orillas del lago. Dicen que el día de Navidad todavía se puede oír el canto del gallo desde el campanario sumergido.
¿Sabías qué... la isla de Mauricio está en el Jura?
El lago de Vouglans, también conocido como el “Gigante esmeralda” es el tercer lago artificial más grande de Francia. Mide 35 kilómetros de largo y cuenta con tres puertos y tres playas de arena totalmente equipadas. Puedes hacer un crucero por el Luisiana y, si buscas algo más exótico, puedes ir a la isla de Mauricio. Como ya habrás podido adivinar, esta no es la isla que está en el océano índico, sino que se trata de un islote al que se le llamó así por un hombre llamado Mauricio que solía ir ahí en los años 90. A los pescadores les gusta instalarse aquí cuando el nivel del agua se lo permite.
La costa de granito rosa en Bretaña
La costa de granito rosa se sitúa a unos kilómetros de distancia de la Mancha, en las Costas de Armor, en el norte de Bretaña. Parte de la belleza de esta costa se debe a la piedra, que es un granito marrón con tonos rosáceos que se apila de forma caótica. Las principales comunas son la de Perros-Guirec, estación balnearia y ciudad histórica; Pleumeur-Bodou y sus 12 playas; Trébeurden y los menhires paleolíticos, y Trégastel, conocida principalmente por su fondo marino. En frente de la costa de granito rosa se encuentra el archipiélago de las siete islas, una reserva natural protegida. Aquí habitan 27 especies de aves, entre las cuales 12 son especies de pájaros marinos, entre ellos el alcatraz común, el ave de mar más grande de Europa. Otra especie única que se puede atisbar aquí es el célebre frailecillo atlántico.
La costa de granito rosa alberga una multitud de fenómenos naturales particulares, como la Bola de Trégastel, una roca totalmente redonda situada en una pila rocosa. El acceso a la parte este de la isla de Renote es difícil y solo se puede hacer cuando la marea está baja. No muy lejos se sitúa una roca de varias toneladas que se puede mover fácilmente solo con los brazos. La erosión ha tallado la roca a lo largo de la costa, dando lugar a esculturas naturales rosáceas. En una de ellas alguien ve un hipopótamo, en otras una paleta de pintor, o la cabeza de una ballena, otra parece una corona... Desde 1901 las rocas y el paisaje natural están preservados y constituyen una estampa única que ha servido de inspiración a artistas a lo largo de los años.
¿Sabías qué? Hay otras costas de granito rosa en el mundo, una en Córcega, el Capo Rosso, en la reserva natural de Scandola, al oeste de la isla; y otra en China, en Qingdao (la isla verde), en el mar amarillo, entre Shangái y Pekín. Se trata de toda una curiosidad y una rareza geológica.
Una reserva natural única: la Courant d'Huchet
La Courant d'Huchet es una corriente de agua de las Landas que parte del estanque de Léon y recorre una decena de kilómetros hasta desembocar en el océano atlántico. La ubicación de la reserva natural de Courant d'Huchet se reparte en tres comunas de las Landas del Gascuña, entre Bayona y Mimizan, y ofrece una gran variedad paisajística, con las dunas del bosque de las Landas, marismas, turberas, estanques, arroyos y mucho más, todo esto combinado con una fauna y una flora excepcional.
Desde el observatorio de la duna se puede vislumbrar la marisma de la Pipe y sus habitantes, y desde el mirador del bosque de pinos se pueden observar los pájaros de la zona húmeda. Si miras con atención, podrías avistar un visón europeo, un mustélido en peligro de extinción; nutrias europeas; jinetas, o incluso ratas de agua. Los caminos forestales que serpentean el pinar de la duna, los barqueros que navegan de abril a octubre... Este lugar es, simplemente, extraordinario.
Hay una conmovedora leyenda relacionada con la aparición de flores raras en este rincón paradisíaco de las Landas: la leyenda de la princesa egipcia. Huyendo de los invasores de su país, la princesa llegó en barco a Courant d’Huchet, el único lugar tranquilo lo suficientemente lejos de Egipto. Fue aquí donde dejó una flor de hibisco que floreció inmediatamente. Pasado algún tiempo, para divertir a la joven princesa, los patos le trajeron otro tipo de flor: un clavel, que floreció igual de milagrosamente rápido que el hibisco. Antes de volver a casa, cuenta la leyenda que la princesa egipcia plantó una última planta con el mismo don en la Courant d’Huchet: la siempreviva, destinada a florecer durante todo el año.
Los acantilados de Etretat
Etretat es una estación balnearia normanda conocida por la belleza de sus acantilados de roca caliza blanca erosionados durante siglos por el mar y el viento. La singularidad de este lugar se debe a los tres arcos, unos portales que se han formado en la pared del acantilado: el portal d’Amont, la Manneporte; y el más célebre de todos, el portal d’Aval, que mide 51 metros de altura y está culminado con una aguja. Si deseas descubrir la majestuosidad de este paraje natural protegido, toma uno de los senderos hacia la cima de los acantilados.
La belleza de este lugar ha servido de inspiración para numerosos artistas. Entre ellos, los pintores Gustave Courbet y Claude Monet, de los que uno de los cuadros más célebres, Etretat, la Manneporte, se exhibe en el museo d’Orsay. Guy de Maupassant terminó la obra Bel Ami y escribió Pierre y Jean en la casa que se hizo edificar en Etretat.
La historia más estrechamente relacionada con los acantilados de Etretat es la del ladrón de guante blanco, Arsenio Lupin. En la novela de El misterio de la aguja hueca, Maurice Leblanc utiliza los acantilados de Etretat como lugar para esconder los incalculables tesoros robados por el héroe de su novela. Se puede seguir el rastro de Arsenio Lupin gracias a una exposición lúdica que toma la forma de un itinerario cinematográfico en 7 etapas. Una de ellas es el Clos Lupin, la casa del autor, que hoy en día se ha convertido en un museo. La voz de Georges Descrières, actor francés que interpretó al personaje de Arsenio Lupin, sirve de guía a los visitantes.