La Costa Azul revela paisajes dorados de cielo azul durante todo el año y pone al descubierto numerosos lugares, a cual más insólito, para realizar escapadas inolvidables. ¡Estas son nuestras ideas para un relajado cambio de aires! Escapadas por la Costa Azul.
Reservar un billete de tren
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La Costa Azul permite saborear la gran diversidad de paisajes y de actividades en un marco idílico y tranquilo al ritmo del canto de las cigarras... Prepárate a vivir numerosas y variadas aventuras en la Costa Azul:
Citytrip en Niza
Para una escapada cultural nada mejor que un citytrip en Niza. Descubre así tesoros barrocos como la catedral de Sainte-Réparate o incluso el palacio Lascaris, antes de dar un paseo por el emblemático Paseo de los Ingleses. Niza tiene numerosos museos repletos de tesoros: el Museo Chagall, el Museo Matisse, el MAMAC (Museo de Arte Moderno y Arte Contemporáneo), el Museo del Deporte... Y por qué no hacer una parada en el mercado de las flores en Cours Saleya.
No muy lejos de Niza, sube a ver el encantador pueblo pesquero de Èze y su exótico jardín, que fondea sobre la costa.
Una escapada perfumada a Grasse
Para una escapada única y perfumada, nada mejor que visitar la capital de la fragancia francesa. El Museo Internacional de la ciudad, famoso en el mundo, es una de las visitas más embriagadoras. Descubrirás la historia de la industria de la perfumería, los secretos de fabricación o incluso las diferentes estrategias de mercado para envasar estos increíbles aromas. Las perfumerías Molinard y Fragonard proponen un bar de fragancias donde se desarrollan los talleres lúdicos. Una maravillosa idea para empezar a deleitarse, antes de poder crear tu propio perfume hecho a medida y llevártelo puesto. Algo del sur para embotellar.
Un safari en los Monts d’Azur
¿Buscas aventuras y un cambio de aires? La reserva biológica de Monts d’Azur es el lugar ideal para recuperar fuerzas y por qué no, para hacer un safari en pleno corazón de la Costa Azul. Así es, a 40 km de Grasse se encuentran un marco y una naturaleza asombrosos, multitud de acantilados, grandes extensiones de césped y una gran variedad de animales en libertad. Un centenar de animales como bisontes, ciervos o incluso jabalíes viven juntos. La fauna y la flora coexisten para ofrecernos una visita de lo más fascinante, ya sea a pie o en calesa.
Una aventura culinaria en Menton
Los más golosos podrán disfrutar de una escapada culinaria a Menton, la ciudad limonera. Así es, en pleno centro de la ciudad se encuentra la casa Herbin que desde 1974 confecciona con cariño mermeladas caseras, hechas allí mismo, para goce no solo de la vista sino también del gusto y del olfato. Además, Au Pays du Citron propone también muchos productos elaborados con limones de Menton. Desde el vinagre hasta el chocolate, pasando por una tapenade, esta tienda hace honor al elixir dorado de la ciudad.
Un paréntesis artístico en Saint-Paul de Vence
Saint-Paul-de-Vence es uno de los pueblos más típicos de la Provenza. Rodeado de murallas y lleno de artistas. Recorremos las callejuelas para descubrir los diferentes talleres.
Este pequeño rincón de la Provenza figura como referencia de famosos pintores, precursores de las escuelas del siglo XX, así como escritores, cineastas y tanto celebridades francesas como internacionales.
Una pausa en la naturaleza en la Turbie
¿Tienes ganas de naturaleza, de acantilados y de vegetación salvaje? Rumbo a La Turbie. Este pueblo medieval rebosa de callejuelas floridas impregnadas de historia. Podemos descubrir el Trofeo de los Alpes, un monumento romano de la época de Augusto, así como la fortaleza Cabeza de Perro, sin olvidar la iglesia Saint Michel con inscripciones barrocas, que acoge muchas obras pictóricas de calidad. Un rico patrimonio natural y cultural que convierte a La Turbie en uno de los pueblos más encantadores de la Costa Azul.
Un paseo por Saint-Jean-Cap-Ferrat
La belleza de los paisajes, unos panoramas que te dejaran sin aliento, un clima perfecto… Zona protegida, la Presqu'île de Saint-Jean-Cap-Ferrat es una maravilla de lugar por sus famosas villas y el encantador ambiente que la rodea.
Si decides pasar un día o más de uno, tómate el tiempo de disfrutas de las preciosas playas del lugar, visita la Villa Ephrussi de Rothschild o paséate por la Tour de Saint-Hospice, un paseo de 3 km con fácil acceso.
No muy lejos de Niza se encuentra una pequeña población de descanso, lejos de los tumultos: Beaulieu-sur-Mer. Es el lugar ideal para pasear por la orilla del mar en las playas soleadas de la Pequeña África o de la Bahía de las Hormigas, o también para visitar maravillosos jardines. Para los que buscan visitas culturales, en Beaulieu-sur-Mer se puede viajar a la mismísima Grecia Antigua gracias a la villa Kerylos, antes de descubrir el magnífico jardín de Olivaie.